Cómo llegué a la Psicología

Durante el bachillerato me preparé para estudiar una ingeniería. Sin embargo, en ese camino fui plenamente consciente de que no era lo mío. Algo no encajaba. Necesitaba un ámbito donde el factor humano tuviera un papel central.

Al replantearme qué quería estudiar, me di cuenta de que la psicología —y también el derecho— siempre me habían llamado la atención. Finalmente elegí psicología como primera opción y entré. Con el tiempo, y mirando atrás, muchas cosas empezaron a cobrar sentido.

En el colegio había sido, casi sin darme cuenta, la persona que mediaba en los conflictos entre compañeros, la que intentaba resolver situaciones tensas dentro del aula o defender a otros cuando percibía una injusticia. Nadie me lo señaló entonces, pero hoy puedo verlo con claridad: ese interés por comprender a las personas, facilitar el diálogo y cuidar de los vínculos ya estaba ahí.

Elegir la psicología no fue una decisión impulsiva, sino el resultado de reconocer quién era y qué me movía. Hoy ejerzo como psicóloga y neuropsicóloga con la convicción de estar en el lugar adecuado, acompañando a las personas desde el respeto, la comprensión y el compromiso con su bienestar.



Cómo entiendo la terapia

Para mí, la terapia es un espacio de encuentro y comprensión. Un lugar donde poder parar, mirarse con honestidad y entender qué está ocurriendo, sin juicios ni prisas.

Entiendo la terapia como un trabajo en equipo. La persona que acude a consulta aporta su historia, su experiencia y su forma única de ver el mundo, y yo aporto mis conocimientos, mi mirada profesional y las herramientas necesarias para acompañar el proceso. Es en ese intercambio donde el trabajo terapéutico cobra sentido.

Concibo la relación terapéutica como un vínculo profesional cercano, basado en el diálogo real y la confianza. No creo en una terapia distante ni excesivamente rígida, sino en un espacio donde ambas partes participan de forma activa y comprometida.

Trabajo combinando el espacio de reflexión con herramientas prácticas y tareas que permiten llevar lo trabajado en sesión a la vida diaria. El proceso se adapta a cada persona, a su momento vital y a su ritmo, respetando siempre sus necesidades.


Formación

Soy graduada en Psicología y mi recorrido formativo se ha ido construyendo a partir de una inquietud constante por comprender a la persona en su conjunto: sus emociones, su historia, su contexto y el funcionamiento de su mente. A lo largo de los años me he especializado tanto en psicoterapia como en neuropsicología, lo que me permite integrar el trabajo emocional con una comprensión profunda de los procesos cognitivos y del neurodesarrollo.

Esta combinación me ayuda a ofrecer una mirada más completa y ajustada a cada caso, adaptando la intervención a la etapa vital, a las necesidades reales de la persona y a su forma particular de funcionar.

  • Grado en Psicología
  • Master en Neuropsicología
  • Especialización en Trastornos del Neurodesarrollo (evaluación, diagnóstico y rehabilitación)
  • Especialización en Altas Capacidades
  • Master en Psicoterapia Sistémica-Relacional
  • Master en Psicología Infanto-Juvenil
  • Master en Trastornos de la Conducta Alimentaria



Puedes escribirme para resolver cualquier duda o reservar directamente tu cita. Dar el primer paso no siempre es fácil, pero no tienes que hacerlo a solas.


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